Ensayo

Presentación de libro Vías Argentinas (ensayos sobre el ferrocarril)

Desafíos pendientes

Por Irina Morán

Quien haya tenido el privilegio de asomarse al pensamiento de León Rozitchner, no podrá luego dejar de asociar su nombre a conceptos como compromiso social y coherencia intelectual, más una extraordinaria capacidad para abordar con crudeza y valentía problemas medulares que gravitan sobre el desarrollo político y cultural de nuestra historia. “El terror y la gracia”—por mencionar apenas una de sus obras— sería suficiente para comprender el peso y la profundidad que encarna este filósofo argentino.
Graduado en Humanidades en la Sorbona de París, en el año 1952, Rozitchner ha sido, junto a David Viñas, Oscar Masotta y Noé Jitrik, entre otros, parte de la camada de intelectuales que en su momento supo reunir la revista Contorno (1953-1959). El tiempo transcurrido, no sólo ha sedimentado con mayor vigor cada una de sus convicciones, también ha reforzado la actitud de respaldar trabajos colectivos que indaguen sobre problemáticas que pretenden ser desterradas. La investigación que condensa el libro Vías Argentinas (ensayos sobre el ferrocarril), es la razón principal que nos permite este año contar con la presencia de León Rozitchner en la Feria.

Ramal que para…

“Si el terror de Estado produjo la disolución de los lazos sociales en los cuerpos individuales para quebrar con su amenaza toda resistencia, la implantación de la economía neoliberal privatizadora llevó esa destrucción hasta abarcar la red social de los ferrocarriles, tanto, como la “red” universitaria”, explica el filósofo cuando se le pregunta sobre algunas de las consecuencias que produjo la eliminación de los ferrocarriles en la década de los noventa. “Un tema que ya no se debate en la universidad argentina —asegura León—, y con el equipo de Vías Argentinas quisimos romper ese molde”.

—¿Por dónde comenzaron el trabajo?
—Primero existió un acercamiento a los talleres destruidos, esquilmados y destrozados. A las estaciones abandonadas, a los hombres y familias ferroviarios que permanecen en sus pueblos descartados, a sus historias y sus recuerdos; a las vías y durmientes arrumbados como restos de un cuerpo antes vivo. A ese “parque ferroviario” desmantelado como un parque jurásico del que sólo quedan sus esqueletos: huesos prehistóricos, pero de una historia que los conoció vivos, puesto que formó parte de la nuestra. No nos separa de esa “prehistoria” ni siquiera la distancia de una generación.
—¿Cómo fue el proceso de investigación?
—El proyecto Vías Argentinas debía retroceder en el tiempo. Desde el campo de lo político, se criticaba a los ferrocarriles como la causa de los males públicos argentinos. Es cierto que los planes económicos y políticos que antecedieron a su desmantelamiento ya habían corroído los modos del trabajo que los incluía en un proyecto colectivo, para someterlos a un clima de vaciamiento de las empresas públicas: el país estaba en venta desde los militares. Y durante la guerra de las Malvinas, decidieron privatizar todos los bienes y las empresas nacionales. (¡Y esos criminales decían defender nuestra soberanía mientras vendían a la patria!) Pero no fueron sólo ellos: con el menemismo recién pudo entregarse todo: culmina la entrega de las empresas nacionales, como botín de guerra de los que, con justa razón, debiera ser llamados infames traidores a la patria.

—Por aquellos años, se argumentaba que los ferrocarriles eran empresas deficitarias.
—Claro. Porque cuando privatizan los FFCC ya no lo hacen, es cierto, con una empresa pujante, volcada al servicio comunitario, que en otra época había llevado a la participación de sus trabajadores en un proyecto que dignificaba su inclusión como gremio. Ese pasado tuvo que ser tronchado para hacer posible que triunfara la propuesta disolvente y expropiadora del neoliberalismo. Ese hecho era la fuerte relación del ferrocarril con una cultura democrática y social ciudadana, con la vida de los pueblos del interior, con un proceso de sindicalización de escala masiva y con fuertes calidades reivindicativas. Y valga como signo de la degradación: Un sindicalista de los ferrocarriles queda como propietario de un ramal privatizado.

—¿Cómo describiría los impactos de semejante destrucción?
—El cierre de los ferrocarriles fue una criminal operación quirúrgica. Por eso, los pueblos que quedaron amputados subsisten como “miembros fantasmas” del cuerpo nacional desmembrado. Aunque con conciencia de que sólo sobreviven, viven aún con el sentimiento de lo que fueron antes. Sus ramales eran las venas por donde circulaba la sangre que irrigaba la tierra común que nos definía como nación. Ahora, esos cientos de pueblos son miembros separados que agonizan moribundos. El espíritu de la mayoría de sus habitantes ha perdido amarras con el cuerpo más amplio del que formaban parte.

— ¿Qué significaría para el país, volver a poner en marcha una red ferroviaria nacional?
—Implicaría volver a integrar el cuerpo común terrestre del que los argentinos fuimos despojados. Mientras en los países centrales “desarrollados” el avance tecnológico, promovido desde el Estado, llevaba a la expansión del ferrocarril, que siguió produciendo creaciones tecnológicas antes inimaginables; en nuestro país se privilegió la salida individualista y costosísima automotriz: viajes en auto por las carreteras para los pudientes, en ómnibus para la mersa, y el transporte de camiones para las mercancías. Lo dispendioso unido a lo purulento.

—Dentro de las asignaturas pendientes en este Bicentenario ¿considera que Vías Argentinas puede ser un aporte para recuperar este debate?
—Pienso en la responsabilidad de la Universidad Argentina respecto del proyecto de una nación en la que puedan incluirse todos sus habitantes en una merecida dignidad humana. Ese es uno de sus compromisos con el Bicentenario. La universidad quedó en silencio. Enmudecida para la sociedad dentro de sus afanes “científicos”. Y no porque algún poder externo, pese a las presiones que nunca fueron “de muerte”, la obligara a semejante actitud: fue una decisión colectiva, asumida por casi todos sus miembros espontáneamente, sin resistencia.
A la destrucción de los ferrocarriles la acompañó entonces la destrucción de la conciencia de los hombres dedicados al saber de todas las áreas. Esta corrupción del saber nacional en sus instituciones marcó la degradación del concepto y del ejercicio de la ciencia argentina: la complicidad de sus autoridades y la pasividad sumisa de sus investigadores, mostró que la destrucción de los pueblos también había arrasado y dispersado la conciencia social de los hombres de ciencia. Plantear el problema de los ferrocarriles en el Bicentenario es salir de la historia edificante del pasado para enfrentar las condiciones reales y materiales de la Independencia. Ese gran desafío que quedó pendiente desde hace doscientos años.

Autores de Vías Argentinas
Los autores que participan del libro Vías Argentinas (ensayos sobre el ferrocarril) son: León Rozitchner, Horacio González, Jaime Sorín, María Pía López, Cecilia Aramendy, Nuria Bril, Eduardo Raíces, Florencia Schkolnik y Matías Rodeiro.

Dónde y cuándo: el sábado 4, las 19hs, en el Obispo Mercadillo, con la participación de León Rozitchner, Matías Rodeiro y Nuria Bril, se presenta el libro Vías Argentinas (ensayos sobre el ferrocarril). Coordina: Alexis Oliva.

Convoca y organiza: Comisión de Programación.