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Animarse a Animar

Por Irina Morán

Todo niño ha fantaseado alguna vez con la idea de que sus juguetes cobren vida. Y es una idea o un deseo tan poderoso, como la fascinación que produce más tarde conocer las técnicas que hacen posible semejante milagro. De esto se trata la puesta en marcha del ciclo “Animarse a Animar”. De convocar a “chicos” que han decidido, de “grandes”, apostar por narrar historias a través de la animación. Juan Costa, Rosario Carlino, Marcos Luc y Luis Paredes son los responsables de proyectar animaciones infantiles premiadas y realizadas en Córdoba. Además, el ciclo contempla encuentros para niños donde se les enseñará las técnicas básicas de Stop Motion, y otro de producción, que combina el recurso de las luces. Aquí nos relatan la grata experiencia de aprender y trabajar con herramientas multimedias, capaces de crear y disfrutar del mágico mundo de la animación.
 
¿Cómo se hace?

Esa la primera pregunta que surge luego de ver un film interpretado por muñecos que se mueven, gesticulan y dialogan entre sí. Una de las fórmulas es aplicar la técnica de Stop Motion que, según Luis Paredes, se trata de “fotografiar un objeto, un muñeco articulado o incluso personas -en este caso se llama Pixilation-, luego moverlo mínimamente y volver a fotografiarlo. De esta manera, en la proyección ordenada de la secuencia fotográfica, se consigue generar la sensación de movimiento”. Para Paredes, “resulta muy importante que los niños aprendan cómo se hace una animación, ya que hoy, con el fácil acceso a las nuevas tecnologías, ellos mismos pueden realizar sus propios cortos. Rosario Carlino, por su parte, está convencida, que “todo lo que implique creación, es un proceso enriquecedor”. Además, “existe una especie de fascinación en comprender cómo se hacen los dibujos animados. Pero, sobre todo, por el hecho de aprender a crearlos jugando, y desarrollar a su vez habilidades en las que está presente el trabajo manual en directa relación con la imaginación.”

“Lo propio vuelve enriquecido”

Desde hace años, Juan Costa está al frente de “El Birque Animaciones”: un estudio cordobés que investiga las diversas técnicas en el stop motion y la animación analógica. Por este estudio convergen diferentes jóvenes y se han producido trabajos como: “El Birque”; “Lila”; “La ollera”; “Galileo” y “Elvira”, entre otros. Este último -http://vimeo.com/ 1295791-, galardonado hasta en Japón, es el corto basado en la canción “Elvira, la trapecista”, del polifacético trovador Marcos Luc. Cuando en el 2003 se logró hacer ese video, “Elvira tomó para mi otra forma, otra personalidad”, comenta el compositor. “Juan y todo el equipo que se involucró le dieron una existencia distinta. En mi cabeza, Pepe, el payaso, y Elvira eran personajes más sombríos. Más obsesionados, ella con la libertad, él con ella. El lenguaje plástico y la magia de la animación los convirtieron en personajes adorables”. Y agrega: “fue un trabajo del que estamos todos orgullosos. Verla en el corto me produjo el vértigo de sentir que lo propio vuelve enriquecido”. Y es cierto. Porque la riqueza de animar un relato, una canción, radica en la diversidad de las tareas que implica. Cada proyecto demanda desde la fortaleza de un guión, la calidad en su gráfica, la construcción artesanal de los muñecos, el vestuario, la escenografía, el sonido, la fotografía, hasta la minuciosa tarea de edición. Son semanas, meses, o años de trabajo colectivo, para disfrutar luego de un corto de apenas breves minutos.
 
Dejarnos llevar

Y sin embargo, el rústico encanto que generan las animaciones difiere de otro tipo de ficciones. Para Juan Costa, es un poco la actitud que asumimos como espectadores: “estamos predispuestos a creernos esa magia, a dejarnos llevar por personajes que evidentemente no viven y justamente por eso les creemos todo. Así, las animaciones llegan a un lugar en el interior de cada uno donde es más difícil que llegue el audiovisual de acción real.

- Y a los niños ¿qué les sucede?
- Los niños tienen menos corazas, son muy permeables, no tienen prejuicios ni preconceptos. Son tierra fértil para la imaginación y la sensibilidad. Esa libertad les permite potenciar más lo que están viendo. En las animaciones se evidencia que los personajes son muñecos, o dibujos, y no seres vivos. Creo que ése es el puntapié inicial para el juego de la interpretación. Si bien los adultos pueden tener una mirada más crítica o analítica, los niños vuelan y enriquecen las pantallas…

-Disfrutar de las animaciones, ¿compite con el placer de la lectura? 
- No creo que compita con la lectura, son cosas diferentes. La lectura implica un trabajo intelectual mayor, es un ejercicio más amplio, más complejo.
Disfrutar de las animaciones, y de la televisión en general, es algo más pasivo. La pantalla te bombardea con imágenes y colores que pocas veces se procesa como deberían. La lectura, en cambio, obliga a un razonamiento mayor. Pero todo depende de qué contenidos estemos hablando. Por eso es muy importante la discusión de qué televisión queremos para nuestros chicos y comenzar a generar contenidos propios, realizados a conciencia, donde el objetivo principal no sea vender productos o imponer una sola forma de ver el mundo.

Dónde y Cuándo: El ciclo “Animarse a animar”, está dirigido a chicos de 7 a 12 años. Los encuentros se desarrollarán el miércoles 11 y 18; y el viernes 13, a las 18hs. El viernes 20, a las 15; y el sábado 21, a las 18hs. Todos los encuentros tendrán lugar en la Capilla del Buen Pastor.

Auspicia y Organiza: Comisión de Programación y Municipalidad de Córdoba.